Urban Edwin Forever
sábado, junio 25, 2005
"Edwin Daniel en Cuernavaca"
Al final acepté la invitación de Jorge Salvador de ir a Cuernavaca, pero primero fuimos a la inauguración de la nueva exposición en la galería OMR de la hija de Francisco Toledo... su obra era malísima, ¡¡construcciones con terrones de azúcar!!, ese tipo de obras son más que imposibles de mover de lugar, me pareció sumamente aburrido lo que ví, después de eso nos fuimos rumbo a la carretera.
Anoche comenzó la temporada de lluvias en la Ciudad de México, tardíamente y nos llovió en la carretera, Cuernavaca tiene fama de ser la “ciudad de la eterna primavera” pero hoy me tocó con lluvia. Nos detuvimos en un restaurante de carretera, en Tres Marías, a comer quesadillas. Cuando llegamos a la capital del estado de Morelos encontramos estacionamiento y de ahí nos fuimos caminando, yo iba medio mentando madres por dentro, me caga tener que aguantar la lluvia.
Nuestro primer punto de visita fue la famosa Casa Brady, perteneciente a un exótico coleccionista de arte. Lo más complicado de definir de ésta “casa museo” es si el dueño quería hacer una colección de pinturas ó de artesanías... lo que no voy a negar es que la casa tenía una tremenda carga de erotismo, la arquitectura del lugar estaba diseñada para que fuera un placer a los sentidos, para pasar de un cuarto a otro tenías que pasar por baños y piscinas (no sé porqué todo el tiempo que estuve ahí visualicé como éste personaje era todo un socialité con una escandalosa vida, ya saben, llena de jóvenes entrando y saliendo de la propiedad, teniendo sexo ó festejando). Vimos obra de Frida Kahlo y Tamara de Lempicka, de Diego Rivera y de Pedro Coronel, etc. La casa tapizada de cabo a rabo de obras de arte, cristos de marfil y máscaras hechas por artesanos locales. Un lugar para imaginar, fabuloso, maravilloso. Me llamó mucha la atención la admiración que Brady sentía por Josephine Baker la famosa bailarina de los años 20s adquiriendo algunas obras a las que hacía alusión a ella (una muñeca de madera y un par de ilustraciones).
Después de eso fuimos a la “Fortaleza de Cortés” donde vivió el conquistador español Hernán Cortés, todo un lugar histórico y como tal larguísimo y aburrido, lo mejor fue ver el mural de Diego Rivera, me sirvió estar ahí para estudiar su técnica (quiero aprender a hacer murales). Vimos desde muelas de mamut, arte precolombino hasta sogas donde colgaban criminales durante la revolución mexicana, todo un paseo histórico.
Finalmente nos dimos una vuelta por la catedral de Cuernavaca, quedé impresionado por la conjunción de modernidad e historia, el altar y los vitrales principales fueron diseñados por Mathias Goeritz (todo un hit de lo moderno) mientras que las paredes descubrían la historia de los franciscanos martirizados en Japón (viendo la estética utilizada en las figuras no dudaría que fueron artistas chinos quienes pintaron esto –Cuernavaca era un punto del trayecto de la Nao de China, la famosa ruta comercial de la Nueva España y no era raro ver asiáticos ahí-). Jorge Salvador a veces puede llegar a ser un guía increíble (una vez que te acostumbras) y conocimos al padre encargado del lugar, un cura Limón que resultó ser hermano de unas ancianas maestras aquí en el DF. Éste anciano respondía con respuestas cortas, parecía que estaba de pie por obra y gracia del espíritu santo (de hecho le dio hipo por tomar aire). Cuando ya íbamos de salida a cenar una mujer me pidió si le ayudaba a cargar una televisión a las oficinas de Catedral y le ayudé, “mi buena acción del día, a lo mejor voy al cielo por esto ó me perdonan tres domingos sin ir a misa” pensé en broma. Después de eso fuimos Jorge Salvador y yo al restaurante “Los Arcos” en pleno centro, ahí cocinan delicioso.
Ah, en una tienda me compré una camiseta padrísima, llena de calaveras, también una revista sobre asesinos seriales. Como se podrán dar cuenta ya no fui a la marcha del orgullo gay, Jorge Salvador estaba muy ufano de haberme “salvado” de ella.
Ya de regreso hicimos dos horas de camino, Cuernavaca no está tan lejos realmente. Jorge Salvador y yo veníamos platicando sobre qué hará próximamente que se terminen sus “vacaciones” de con Onek, su todavía pareja. Realmente los dos se sienten mejor lejos el uno del otro, sin presiones, así que ya estoy vislumbrando el resultado de esto... sé que Onek me va a echar la culpa de esto, lo presiento y muy fuerte (mi madre y mi hermana me echaron la culpa de sus respectivas separaciones, hasta la novia de mi padre me ve como un peligro para su relación, no tengo un buen historial como “chivo expiatorio”... la gente se ciega de sus propios errores y les es más fácil echarle la culpa al que esté más cercano) . Jorge Salvador me está visualizando como algo más que su protegido y amigo, es algo casi asfixiante a veces.. quiero decir, en realidad lo adoro, pero no soy mucho de andar en grupos y a veces necesito mi propio espacio para respirar. Onek deseaba intensamente que él y Jorge Salvador vivieran juntos, ya saben, idealizando lo que es una “pareja de verdad”, pero las cosas a veces no funcionan así, ninguna de las dos partes está dispuesta a reconocer sus errores (Jorge Salvador puede llegar al grado de ser sumamente hiriente y elitista, Onek puede ser sumamente idealista y poco constante... y yo de estar en el momento equivocado a la hora incorrecta siempre). Sé lo que vendrá.
Anoche comenzó la temporada de lluvias en la Ciudad de México, tardíamente y nos llovió en la carretera, Cuernavaca tiene fama de ser la “ciudad de la eterna primavera” pero hoy me tocó con lluvia. Nos detuvimos en un restaurante de carretera, en Tres Marías, a comer quesadillas. Cuando llegamos a la capital del estado de Morelos encontramos estacionamiento y de ahí nos fuimos caminando, yo iba medio mentando madres por dentro, me caga tener que aguantar la lluvia.
Nuestro primer punto de visita fue la famosa Casa Brady, perteneciente a un exótico coleccionista de arte. Lo más complicado de definir de ésta “casa museo” es si el dueño quería hacer una colección de pinturas ó de artesanías... lo que no voy a negar es que la casa tenía una tremenda carga de erotismo, la arquitectura del lugar estaba diseñada para que fuera un placer a los sentidos, para pasar de un cuarto a otro tenías que pasar por baños y piscinas (no sé porqué todo el tiempo que estuve ahí visualicé como éste personaje era todo un socialité con una escandalosa vida, ya saben, llena de jóvenes entrando y saliendo de la propiedad, teniendo sexo ó festejando). Vimos obra de Frida Kahlo y Tamara de Lempicka, de Diego Rivera y de Pedro Coronel, etc. La casa tapizada de cabo a rabo de obras de arte, cristos de marfil y máscaras hechas por artesanos locales. Un lugar para imaginar, fabuloso, maravilloso. Me llamó mucha la atención la admiración que Brady sentía por Josephine Baker la famosa bailarina de los años 20s adquiriendo algunas obras a las que hacía alusión a ella (una muñeca de madera y un par de ilustraciones).
Después de eso fuimos a la “Fortaleza de Cortés” donde vivió el conquistador español Hernán Cortés, todo un lugar histórico y como tal larguísimo y aburrido, lo mejor fue ver el mural de Diego Rivera, me sirvió estar ahí para estudiar su técnica (quiero aprender a hacer murales). Vimos desde muelas de mamut, arte precolombino hasta sogas donde colgaban criminales durante la revolución mexicana, todo un paseo histórico.
Finalmente nos dimos una vuelta por la catedral de Cuernavaca, quedé impresionado por la conjunción de modernidad e historia, el altar y los vitrales principales fueron diseñados por Mathias Goeritz (todo un hit de lo moderno) mientras que las paredes descubrían la historia de los franciscanos martirizados en Japón (viendo la estética utilizada en las figuras no dudaría que fueron artistas chinos quienes pintaron esto –Cuernavaca era un punto del trayecto de la Nao de China, la famosa ruta comercial de la Nueva España y no era raro ver asiáticos ahí-). Jorge Salvador a veces puede llegar a ser un guía increíble (una vez que te acostumbras) y conocimos al padre encargado del lugar, un cura Limón que resultó ser hermano de unas ancianas maestras aquí en el DF. Éste anciano respondía con respuestas cortas, parecía que estaba de pie por obra y gracia del espíritu santo (de hecho le dio hipo por tomar aire). Cuando ya íbamos de salida a cenar una mujer me pidió si le ayudaba a cargar una televisión a las oficinas de Catedral y le ayudé, “mi buena acción del día, a lo mejor voy al cielo por esto ó me perdonan tres domingos sin ir a misa” pensé en broma. Después de eso fuimos Jorge Salvador y yo al restaurante “Los Arcos” en pleno centro, ahí cocinan delicioso.
Ah, en una tienda me compré una camiseta padrísima, llena de calaveras, también una revista sobre asesinos seriales. Como se podrán dar cuenta ya no fui a la marcha del orgullo gay, Jorge Salvador estaba muy ufano de haberme “salvado” de ella.
Ya de regreso hicimos dos horas de camino, Cuernavaca no está tan lejos realmente. Jorge Salvador y yo veníamos platicando sobre qué hará próximamente que se terminen sus “vacaciones” de con Onek, su todavía pareja. Realmente los dos se sienten mejor lejos el uno del otro, sin presiones, así que ya estoy vislumbrando el resultado de esto... sé que Onek me va a echar la culpa de esto, lo presiento y muy fuerte (mi madre y mi hermana me echaron la culpa de sus respectivas separaciones, hasta la novia de mi padre me ve como un peligro para su relación, no tengo un buen historial como “chivo expiatorio”... la gente se ciega de sus propios errores y les es más fácil echarle la culpa al que esté más cercano) . Jorge Salvador me está visualizando como algo más que su protegido y amigo, es algo casi asfixiante a veces.. quiero decir, en realidad lo adoro, pero no soy mucho de andar en grupos y a veces necesito mi propio espacio para respirar. Onek deseaba intensamente que él y Jorge Salvador vivieran juntos, ya saben, idealizando lo que es una “pareja de verdad”, pero las cosas a veces no funcionan así, ninguna de las dos partes está dispuesta a reconocer sus errores (Jorge Salvador puede llegar al grado de ser sumamente hiriente y elitista, Onek puede ser sumamente idealista y poco constante... y yo de estar en el momento equivocado a la hora incorrecta siempre). Sé lo que vendrá.