Urban Edwin Forever
domingo, julio 31, 2005
"Charlie Brown"
Me quedé dormido en el sillón con el teléfono a un lado para ver si Mauricio llamaba. Me marcó anoche una vez más para decirme que iría al hospital.
Una llamada de mi ex, César el Vampiro, me despertó. Hace unos días nos encontramos en la calle con sus amigos y nos pusimos a jugar un juego de rol, fue divertido, hacía años que no practicaba y no lo hice tan mal. Platicamos un rato, ahora está trabajando en el Sanborns de Xola, en la sección de Tabacos, he quedado de pasar por ahí uno de estos días para comprarle una cajetilla de Marlboro... y la verdad es que no fumo.
Ya despierto marqué el teléfono de Mauricio, ya estaba bien, tuvieron que inyectarlo, el hombre tiene gastritis nerviosa y se le activó por comer tacos. Nos quedamos platicando por horas, ya se escucha mucho mejor el “cabeza de pelota” (ahora que lo recuerdo así le decía Peppermint Patty a Charlie Brown en “Peanuts”). En realidad me gusta mucho, pero temo que sí está ocurriendo lo que predijo Jorge Salvador “Ahí va otro al que le romperás el corazón”. Mi barrera emocional ha bajado un chingo, sobre todo ayer, dejé que me abrazara y con cada cumplido que me hacía yo me ponía rojo de la pena.
Una llamada de mi ex, César el Vampiro, me despertó. Hace unos días nos encontramos en la calle con sus amigos y nos pusimos a jugar un juego de rol, fue divertido, hacía años que no practicaba y no lo hice tan mal. Platicamos un rato, ahora está trabajando en el Sanborns de Xola, en la sección de Tabacos, he quedado de pasar por ahí uno de estos días para comprarle una cajetilla de Marlboro... y la verdad es que no fumo.
Ya despierto marqué el teléfono de Mauricio, ya estaba bien, tuvieron que inyectarlo, el hombre tiene gastritis nerviosa y se le activó por comer tacos. Nos quedamos platicando por horas, ya se escucha mucho mejor el “cabeza de pelota” (ahora que lo recuerdo así le decía Peppermint Patty a Charlie Brown en “Peanuts”). En realidad me gusta mucho, pero temo que sí está ocurriendo lo que predijo Jorge Salvador “Ahí va otro al que le romperás el corazón”. Mi barrera emocional ha bajado un chingo, sobre todo ayer, dejé que me abrazara y con cada cumplido que me hacía yo me ponía rojo de la pena.
