Urban Edwin Forever
sábado, julio 30, 2005
"Ensalada de Rucos y Tekken 4"

Éste viernes por la noche me lo he pasado realmente mal. Me había ganado un par de boletos para la obra de teatro “Ensalada de Rucos” y como no tenía quien me acompañara busqué en mi agenda a todos los que pudieran venir conmigo. Le llamé a Jorge Rubio, mi ex-pareja y aceptó. Quedamos de vernos en la entrada del metro San Cosme y llegó tarde como siempre, pero lucía muy guapo, ha perdido mucho peso.
Llegamos al teatro Aldama donde estaba la obra que resultó increíblemente vulgar y aburrida, si en serio tienen un poco de respeto por Héctor Lechuga (ácido cómico político), Manuel “El Loco” Valdés (bufón nostálgico de sus mejores éxitos) ó Alejandro Suárez (con él “ni frío ni calor”) en serio, no vayan a ver ésta serie de sketches de mal gusto. El título de “Ensalada de Rucos” es porque la edad promedio de los espectadores oscilaba entre los cuarenta y sesenta años. De hecho me divertí mucho más coqueteando con Jorge Rubio durante la función, cuando fue el intermedio nos levantamos y nos fuimos.
Como era temprano aún no sabíamos si iríamos a una cena ó a una fiesta. Nos dirigimos al famoso Bgay Bproud de Zona Rosa (donde expuse el año pasado) y ahí nos encontramos a unos amigos suyos quienes nos invitaron al Viena, por supuesto que fui el primer interesado en aceptar (“El Viena” es mi cantina favorita). Una vez ahí nos pusimos a bailar, Jorge Rubio estaba platicando con uno de sus amigos... y lo empieza a besar. “Shit”. Eso me cayó como balde de agua fría. Supongo que todavía no tengo las tripas para ver a mi ex -novio besándose con otro. El tipo era un gordo aburrido y sin chiste, aún yo con todo mi glamour estaba ahí bailando... solo. Me sentí más o menos ignorado y con el pretexto de que tenía “un bajón de pilas” me regresé a mi casa.
Una vez en casa me puse a trabajar en la nueva serie “Iconografía” para la Galería Digital EPSON, acabo de hacer un “Santo Sudario” que bien podría mandar a concurso (la Bienal de Arte Universitario en Toluca).
CONTINUACIÓN:
Conocí a Mauricio en los Baños San Juan hace unos días apenas, fue divertido ver como ese chaparrito guapito me seguía a todos lados. Él es fan de Superman. Ayer tuvimos una cita, fue vestido todo de amarillo chillante y eso me pareció divertido. El plan original era ir al cine pero no había películas que no hubiésemos visto por separado, así que mejor fuimos a comer algo (sushi).
Mauricio es médico (como Jorge Rubio) y aunque tiene algo de cabrón, también le gustan las caricaturas como a mí. De hecho ya le puse el apodo de “cabeza de pelota” (por un capítulo de “Los Simpson” que vimos juntos). Él dice que yo tengo la voz como la del Gremlin que habla (el que salió en “Gremlins 2”)
Estuvimos un rato en los videojuegos, los dos nos retábamos sin parar en “Tekken 4”, lo más divertido es que cuando los dos elegíamos personajes de chavas nos empezábamos a “zorrear” en broma (o sea, decirnos “¡puta, zorra, perra!”) y luego entre round y round del juego nos plantábamos besos.
Ya más en serio me preguntó lo que sentía de verdad por él y le respondí “Me gustas mucho y me encanta estar contigo, pero la verdad estoy demasiado ocupado con mi carrera y creo que no tengo el tiempo de calidad para darle a una pareja”. Por suerte su caso es el mismo, dentro de algunas semanas tendrá que viajar para entrar más de lleno en su carrera de doctor. Eso no impide que me guste estar con él, pero no quiero cometer el mismo error que con Guillermo Anuar (“darle alas”).
Pero durante la cita ocurrió algo raro, empezó a sentirse muy mal del estómago, le dio una gastritis muy severa y aunque compró medicinas se seguía sintiendo realmente mal. Lo acompañé hasta una estación de metro cercana a su casa y llegando a mi departamento le marqué por teléfono para ver si estaba bien.