Urban Edwin Forever
sábado, agosto 20, 2005
"Cené en Garibaldi"
-¿Me das tu hora por favor?.
-Sí, son las 4:50 p.m.
-Ah, oye, ¿te puedo preguntar algo?.
-Claro.
-¿Te gusta el fútbol?.
-No.
-¿Te puedo hacer una pregunta más íntima?.
-Sí.
-Si te ofendes no hay problema.
-Ya te dije que sí.
-¿Opinas que la masturbación es buena ó mala?.
-Buena.
-¿Me das tu número de celular?.
-No.
-¿Te gustaría que fuéramos amigos?.
-La verdad es que tengo prisa, nos vemos luego.
Se me hizo muy raro todo éste diálogo, no me sentí incómodo, pero... ¿qué me iba a preguntar después? “¿Me la mamas?”, además yo tenía muchísima prisa, había quedado de verme con mi ex, César “el Vampiro”.
Llegué tarde a la cita, quedé de verme con él y su grupo de amigos para jugar videojuegos y después jugar rol, así lo hicimos. Me gusta mucho esto de jugar rol (o sea, tomar un personaje y a través de desiciones irlo desarrollando). Uno de los amigos de César, Héctor, es extremadamente bueno (y “freak”), estuvimos jugando por casi una hora (eso es mucho) y tuve que dejar el final del juego para otro día pues estaba retrasado para otra cita que tendría.
Había quedado de verme con Gabriel “el Negro” en la cantina “El Viena” a las diez de la noche y llegué cuarenta minutos tarde. Llegué lleno de pena por la tardanza. Bailamos toda la noche y nos besábamos también (yo ya sé que tiene novio y a él no parece importarle). Nos encontramos con “Angélica”, un travesti que se cantó en la fiesta del sábado pasado (uno que en vez del doble, parecía el triple de Marisela, la cantante), pero ésta vez iba de hombre (sin afeitar). Fuimos al show travesti del “Oasis”, me pareció aburridísimo. Como me dio hambre les dije que si después del show nos íbamos a cenar.
Gabriel nos llevó a mí y a “Angélica” a un lugar al que nunca había estado, el mercado de la plaza de Garibaldi, me quedé sorprendido al ver tantos mariachis y bandas, también de que el lugar estuviera abierto como si fuera mediodía, todo estaba pintado en colores chillantes, con razón Almodóvar viene aquí (cuando está de visita en México) para buscar inspiración. Comimos en el mercado, yo pedí un caldo de pollo. Atrás de nosotros había una mesa con soldados pero se levantaron corriendo y se fueron sin pagar. Eso fue divertido.
Después de cenar volvimos a bailar al “Oasis”, en la pantalla estaban pasando videos, mi favorito era el de “Azúcar Amargo” de Fey, todos los que estábamos ahí imitábamos la coreografía.

Al final Gabriel, “Angélica” y yo nos fuimos caminando. El travesti mientras tanto nos contaba su historia, que estuvo metido en drogas y que por un amante que tuvo empezó a prostituirse. Eso fue todavía hasta hace unos años, ya no lo hace más. He visto travestis muy hermosas, pero él nunca lo será, es gorda y no se depila. Cuando tomó su autobús Gabriel todavía me acompañó un rato más, pero le dije que esperaría a que saliera el primer metro. Me dijo que tenía ganas de irse a un hotel conmigo y yo tenía ganas también, pero la verdad es que estábamos más dormidos que despiertos. Platicamos un rato, me cuenta sobre su pareja, los problemas de alcoholismo de éste y como cuando era niño no le fue tan bien. Ya saben, algo muy personal, hemos quedado de salir éste martes. Gabriel abordó su camión y yo me fui caminando a Zona Rosa, donde me metí a un Sanborns Café 24 hrs a tomar algo y a esperar a que abrieran la estación del metro Insurgentes.
Llegué tardísimo a mi departamento, a las siete de la mañana. Cuando puse un pie dentro sólo pensaba en mi cama. Me levanté hoy sábado a las 14 hrs y todavía me quise quedar un rato más dormido. Recibí llamada de Jorge Salvador, ya llegó a la Ciudad de México. Ahora mismo estoy vestido para esperarlo. Seguro tendremos sexo (no es algo que yo quiera hacer justo ahora), eso ya es un común, luzco guapísimo y radiante, pero en realidad estoy más interesado en saber que pasó con los expedientes que mandé a París.