<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/12677237?origin\x3dhttp://urbanforever.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Urban Edwin Forever

domingo, agosto 14, 2005

"El Club y el Insomnio"

Llevo varias horas sin dormir y en realidad estoy dispuesto a permanecer despierto muchas más. Supongo que debo explicarles el porqué de esto para que me entiendan mejor.

Ayer sábado fui invitado a una fiesta por Angelo, el plan era reunirnos Daniel Z., él y yo en el metro San Antonio Abad, donde nos recogería un amigo suyo, cosa que así sucedió. Yo iba un poco aturdido ya que ese día desperté tardísimo confundiendo los horarios y las cosas con suma facilidad. La fiesta era en un departamento pequeño, muy sencillo y humilde, en un momento pensé que sería algo aburrido, hasta que llegaron las verdaderas "invitadas de honor" y "la festejada": un grupo de travestis (algunos de los más grotescos) y una de ellas celebraba ahí su cumpleaños. Hubo comida y bebida, también mucha música, sobre todo salsa, un ritmo que no sabía bailar... hasta ayer mismo, en la fiesta estaba presente un hombre moreno y muy delgado, Gabriel "el Negro" (así le puse para evitar confundirlo con otros amigos que se llaman igual... ¡¡conozco muchos!! -es comerciante de juguetes chinos-) y él pacientemente se encargó de enseñarme, antes de lo que me imaginaba... ¡¡estaba bailando!!. "El Negro" tiene novio pero eso no importó mucho, igualmente nos gustamos y platicamos (yo le dije que "estaba saliendo con alguien" -en éste caso Mauricio Contreras, aka "Superman"- pero que también estaba en otra fiesta seguramente flirteando como yo y hasta fornicando, entonces no tenía de que preocuparme -pues no hay intenciones serias en ésta relación, excepto buena compañia y relaciones sexuales-). Todos en la fiesta creían que Daniel Z. y yo eramos novios, hasta nos presentábamos juntos como "Los Danieles" (recordad que mi segundo nombre es "Daniel", y mucha gente tonta no tiene la más remota idea de cómo pronunciar mi primer nombre "Edwin" -yo uso los dos juntos para que la gente use el que más le apetezca-) y todos creían que éramos novios. "El Negro" y yo nos poníamos a cantar canciones a todo pulmón en plena fiesta y eso era divertido pero desconcertante para el resto de la gente. El ambiente en la fiesta era fantástico, todo lleno de una atmósfera de tan mal gusto que me encantaba, música de salsa a todo volumen y demás cosas.
Es oficial, les gusto tanto a Daniel Z. como a "El Negro", me estuve besando con los dos. Nos caímos todos bien y nos fuimos de la fiesta a las siete de la mañana de hoy domingo. Angelo estaba fatal por todo lo que mezcló al beber (vodka, tequila, jugos y refrescos) y se le veía terrible.

Daniel Z., "El Negro", Angelo y yo fuimos a desayunar al Sanbons de los Azulejos (mi lugar favorito en toda la Ciudad de México). Los cuatro nos estábamos cayendo de sueño, nos sentíamos fatal... ¿a qué lugar podíamos ir?, ¡¡pues a los baños Mina!!, aunque para disfrazarlo con un nombre elegante le hemos llamado "el club". En el lugar los cuatro fajabamos salvajemente entre propios y con extraños, no había pensado que Daniel Z. tuviera tan buen cuerpo y "El Negro" resultó ser un fibroso amante, Angelo succionaba cuanta polla tenía al alcance. Hicimos algo que posiblemente nunca nadie haya hecho antes en esos baños... cantamos, a todo pulmón, si uno no se la sabía el otro le hacía los coros. Fue una especie de "performance" inesperado, la gente trataba de hacer como que no estábamos ahí, pero el sonido era contundente. Al final estabamos todos tan cansados que decidimos volver a nuestras "cabinas" y arreglarnos para ir a nuestras casas y dormir (por supuesto aproveché para follar con "El Negro", hacía tiempo que no la hacía de activo). Nos despedimos en la entrada del metro (Angelo quiso quedarse a follar más rato). Yo no tenía en absoluto ganas de volver a mi casa a dormir, pues si lo hago, me terminaría despertando a las once de la noche creyendo que son las ocho de la mañana y mi energía estaría mal distribuida, algo que debo impedir a toda costa.

Crucé la calle y entré al cine a ver la de "Charlie y la Fábrica de Chocolate", sin duda tiene el toque de Tim Burton, pues la siento como una historia oscura y hasta de terror, sobre todo por los castigos hacia los excesos de los niños y sus padres (para muestra vean el terrible destino del personaje de Violet Beaudelarie ó Veruca Salt). Hay algo en las películas de Tim Burton que me hace querer llorar de emoción, o tal vez solo estoy demasiado sensible últimamente, la música de Danny Elfman es gloriosa.