Urban Edwin Forever
sábado, septiembre 17, 2005
"Me encanta comprar zapatos"
Me levanté un poco enojado pero bien, ya saben, por haber perdido el vuelo anoche. Bajé a desayunar y después de eso le llamé a Jorge Salvador para contarle lo que había pasado, me dijo que había decidido lo mejor (lo de quedarme en el hostal), “además tu vuelo no se ha cancelado” dijo “solo lo perdiste pero tu reservación sigue ahí”. Me dijo que contactara con la línea aérea para ver cuándo saldría el siguiente vuelo y cuánto habría que pagar de multa. Yo no sabía nada de eso, creí que iba a tener que comprar otro vuelo o incluso irme hasta Tijuana. Como no quería pedirle prestado dinero a nadie tuve que sacar mi tarjeta de débito de su escondite (mi zapato) y fui al banco más cercano para ver si podía sacar dinero del cajero automático... ¡¡sí se pudo!!, eso me puso de buenas, saqué doscientos dólares. Llamé a la aerolínea y después de dar mi clave me dijeron que la multa apenas era de US$50, y que el siguiente vuelo saldría mañana 18 de Septiembre, a la misma hora que el anterior (el que perdí). Bien, me quedaban dos días extra (hoy y mañana) para estar en L.A. ¿qué hace un chico católico y homosexual, glamoroso pero sencillo en una situación como ésta?: ¡¡Comprar zapatos!!.
Como sabía que en Downtown L.A. había zapatos baratos y de mi número decidí ir ahí, encontré una bodega que tenía muchos pares en descuento. Si hubiera conectado la cámara habría parecido una escena digna de video musical, como de “Girls just wanna have fun”, ahí me ven probándome zapatos, unos tras otros, no saben para mí lo complicado que es no encontrar calzado de mi número, yo ya no pido que me gusten sino que me queden... ¡y por primera vez encontré zapatos que son de mi medida y me encantan!, apenas me compré dos pares, pero es que ya no cabían en la maleta (ahí iban otros dos pares también). Me gustaría volver en seis meses, en parte para darle seguimiento a lo de exponer acá y en parte para comprarme más zapatos... y ropa, y chamarras, etc, etc.
Después de dejar las bolsas de shopping en el hostal y comer en McDonalds (siempre comí todos los días ahí, no me molestaba, la comida ahí es muy buena, con razón los americanos engordan á lo “Super Size Me”, pero en Santa Monica todos son atléticos y corren por la playa cuál rubios de la playa que son), me fui a Barnes & Noble a leer libros, el ambiente ahí es muy agradable, es una librería enorme, en estos días he ido varias veces para ver libros que me gustan. Podría estar todo el día ahí.
Ya que no podía hacer nada más opté por relajarme.
Como sabía que en Downtown L.A. había zapatos baratos y de mi número decidí ir ahí, encontré una bodega que tenía muchos pares en descuento. Si hubiera conectado la cámara habría parecido una escena digna de video musical, como de “Girls just wanna have fun”, ahí me ven probándome zapatos, unos tras otros, no saben para mí lo complicado que es no encontrar calzado de mi número, yo ya no pido que me gusten sino que me queden... ¡y por primera vez encontré zapatos que son de mi medida y me encantan!, apenas me compré dos pares, pero es que ya no cabían en la maleta (ahí iban otros dos pares también). Me gustaría volver en seis meses, en parte para darle seguimiento a lo de exponer acá y en parte para comprarme más zapatos... y ropa, y chamarras, etc, etc.
Después de dejar las bolsas de shopping en el hostal y comer en McDonalds (siempre comí todos los días ahí, no me molestaba, la comida ahí es muy buena, con razón los americanos engordan á lo “Super Size Me”, pero en Santa Monica todos son atléticos y corren por la playa cuál rubios de la playa que son), me fui a Barnes & Noble a leer libros, el ambiente ahí es muy agradable, es una librería enorme, en estos días he ido varias veces para ver libros que me gustan. Podría estar todo el día ahí.
Ya que no podía hacer nada más opté por relajarme.