Urban Edwin Forever
viernes, septiembre 16, 2005
"Perdí mi vuelo"
¡Chingada madre, perdí mi vuelo!, ¡Mickey Mouse se burla sin piedad de mí!
Por querer aprovechar mi último día en Los Ángeles decidí tomar un tour a Disneyland. ¿porqué?, porque hacía trece años que no iba (estuve ahí cuando era niño, apenas iba a cumplir once entonces). La otra opción era ir a ver como Johnny Deep ponía sus manos en cemento en el Chinese Theater, ya saben, para quedar inmortalizado y promocionar la película “Corpse Bride”. Hubiera sido mejor. Lo que pasa es que los del tour quedaron en recogernos a las 20:30 hrs pero les agarró el tráfico y llegaron hasta las 21:40 hrs. Yo había dejado encargado mi equipaje en el hostal en Santa Monica y ahí llegué hasta las 23 hrs siendo que mi vuelo salía a las 23:58 hrs (no lo alcanzaba, del hostal al LAX es hora y media de camino, más aparte lo de la revisión y papeleos), de haber llegado a la hora acordada si hubiera podido tomar mi vuelo. En pocas palabras un desastre. Como no sabía que hacer traté de pensar con calma, estaba demasiado nervioso. Apenas me quedaban unos pocos dólares y me dije a mí mismo “Aún tienes dignidad y no vas a terminar durmiendo en los asientos del aeropuerto, mejor paga una noche más de hostal y ya en la mañana se te ocurrirá algo”. Pues bien, eso hice y heme aquí frente al monitor escribiendo éstas líneas.
¿Qué como me fue en Disneylandia?, les puedo decir que es un lugar fantástico, pero no es para ir solo. Cuando uno disfruta ese lugar en todo su esplendor es cuando se tiene cinco años, porque todo te parece mágico. Yo fui un poco por nostalgia, de la vez que estuve con mi familia cuando era niño. Mi atracción favorita, la casa de los fantasmas, estaba cerrada por reparaciones (parece que la van a adaptar para Halloween, muy á la “Nightmare before Christmas”). Me subí dos veces al juego de Indiana Jones, estaba sorprendido por el grado de perfección de cada detalle dentro de la atracción, era para hacer sentir al usuario como dentro de la película. También estuve en las mismas atracciones de cuando era niño. Lo que me sorprendió mucho era lo costoso que era todo, muchas trampas para que uno comprara. La comida era lo más caro. Un almuerzo que en McDonalds me hubiera costado US$5 ahí me salió en US$15. Estuve en el área nueva del parque, Toontown, donde todo está ambientado como en un mundo de caricaturas, fabuloso, todo ahí raya en la perfección. También me subí a Space Mountain, creo que fue emocionante. Me sentí raro de ir yo solo, porque casi todos eran familias, pero me dejaban entrar más rápido a todo también. El desfile fue fantástico, con todos esos bailarines caracterizados como personajes de película. Mi favorita es la Sirenita, siempre me ha gustado mucho. Creo que el mejor lugar de todo el parque es una especie de cine pequeñito donde pasan en múltiples pantallas caricaturas en blanco y negro de Mickey Mouse, desde “Steamboat Willie” (la primera) hasta algunas posteriores. En cada atracción que me subía sentía todo ese aire de “pop art”, y me pregunté cuánto había influenciado Walt Disney a las futuras generaciones de artistas plásticos.
Por querer aprovechar mi último día en Los Ángeles decidí tomar un tour a Disneyland. ¿porqué?, porque hacía trece años que no iba (estuve ahí cuando era niño, apenas iba a cumplir once entonces). La otra opción era ir a ver como Johnny Deep ponía sus manos en cemento en el Chinese Theater, ya saben, para quedar inmortalizado y promocionar la película “Corpse Bride”. Hubiera sido mejor. Lo que pasa es que los del tour quedaron en recogernos a las 20:30 hrs pero les agarró el tráfico y llegaron hasta las 21:40 hrs. Yo había dejado encargado mi equipaje en el hostal en Santa Monica y ahí llegué hasta las 23 hrs siendo que mi vuelo salía a las 23:58 hrs (no lo alcanzaba, del hostal al LAX es hora y media de camino, más aparte lo de la revisión y papeleos), de haber llegado a la hora acordada si hubiera podido tomar mi vuelo. En pocas palabras un desastre. Como no sabía que hacer traté de pensar con calma, estaba demasiado nervioso. Apenas me quedaban unos pocos dólares y me dije a mí mismo “Aún tienes dignidad y no vas a terminar durmiendo en los asientos del aeropuerto, mejor paga una noche más de hostal y ya en la mañana se te ocurrirá algo”. Pues bien, eso hice y heme aquí frente al monitor escribiendo éstas líneas.
¿Qué como me fue en Disneylandia?, les puedo decir que es un lugar fantástico, pero no es para ir solo. Cuando uno disfruta ese lugar en todo su esplendor es cuando se tiene cinco años, porque todo te parece mágico. Yo fui un poco por nostalgia, de la vez que estuve con mi familia cuando era niño. Mi atracción favorita, la casa de los fantasmas, estaba cerrada por reparaciones (parece que la van a adaptar para Halloween, muy á la “Nightmare before Christmas”). Me subí dos veces al juego de Indiana Jones, estaba sorprendido por el grado de perfección de cada detalle dentro de la atracción, era para hacer sentir al usuario como dentro de la película. También estuve en las mismas atracciones de cuando era niño. Lo que me sorprendió mucho era lo costoso que era todo, muchas trampas para que uno comprara. La comida era lo más caro. Un almuerzo que en McDonalds me hubiera costado US$5 ahí me salió en US$15. Estuve en el área nueva del parque, Toontown, donde todo está ambientado como en un mundo de caricaturas, fabuloso, todo ahí raya en la perfección. También me subí a Space Mountain, creo que fue emocionante. Me sentí raro de ir yo solo, porque casi todos eran familias, pero me dejaban entrar más rápido a todo también. El desfile fue fantástico, con todos esos bailarines caracterizados como personajes de película. Mi favorita es la Sirenita, siempre me ha gustado mucho. Creo que el mejor lugar de todo el parque es una especie de cine pequeñito donde pasan en múltiples pantallas caricaturas en blanco y negro de Mickey Mouse, desde “Steamboat Willie” (la primera) hasta algunas posteriores. En cada atracción que me subía sentía todo ese aire de “pop art”, y me pregunté cuánto había influenciado Walt Disney a las futuras generaciones de artistas plásticos.